Un video educativo es difícil de
preparar y realizar: observar las necesidades del alumnado, discriminar contenidos,
preparar el ambiente y los materiales para el video, grabarlo sin errores,
editarlo, subirlo a una página que tenga reproductores de video y distribuirlo.
Y lo más difícil de todo el proceso: esperar a que las personas a las que hemos
dirigido el video lo vean.
